No, tranquilos, la AsturCon no se acaba, no hemos llegado al final. O, al menos, eso esperamos. Mientras el cuerpo aguante y la gente esté dispuesta a venir, seguiremos con este invento.

Lo de Game Over viene a cuento de cuál será el tema alrededor del que gire la AsturCon del año próximo y, en consecuencia, el tema de los disfraces para la espicha.

¿Y cuál es?

Bueno, obvio: los videojuegos. La hermana pobre del fantástico, en cierto modo. No en la cantidad de dinero que mueve, evidentemente, pero sí en su consideración crítica, podríamos decir. Generalmente se ve a los videojuegos como un subproducto, como algo meramente comercial que puede aprovechar la imaginería visual de la fantasía, la ciencia ficción o el terror, pero no aporta nada en el plano artístico.

No sólo creemos que eso no es cierto, sino que pensamos que a menudo se pueden encontrar excelentes historias en los videojuegos, mundos tan fascinantes como los de la literatura o el cine o estructuras narrativas que no tienen nada que envidiar a otras formas de expresión.

Así pues, videojuegos, hemos dicho. Videojuegos, lógicamente, originales; aventuras gráficas creadas directamente para su disfrute en la consola, la máquina recreativa o el ordenador doméstico. No adaptaciones de famosas sagas literarias o películas de culto, sino  juegos creados directamente como tales.

No digáis luego que no os damos tiempo suficiente para preparar un buen disfraz. Tenéis más de seis meses por delante.

Nos vemos, como siempre, en Gijón, en julio.