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AsturCon 2009: el cartel

Posted by Avalón on 08 Jun 2009 | Tagged as: Artículos

Obra de Sagar Forniés y de tema, obvio es decirlo, piratesco:

AsturCon 2008: Algunas consideraciones sobre las espichas

Posted by Avalón on 11 Abr 2008 | Tagged as: AsturCon 2008, Artículos

A estas alturas y tras seis AsturCones y con la séptima a la vuelta de la esquina, uno pensaba que ciertas explicaciones no eran necesarias.

Sin embargo, a veces nos olvidamos de que, por suerte, estas jornadas dedicadas al fantástico no sólo se nutren de habituales, sino de gente nueva que, poco a poco, va llegando y sumándose al cotarro. Esto es especialmente cierto este año, a causa de la presencia de George R. R. Martin.

Y algunos de estos recién llegados, de la que se apuntaban a la espicha, aprovechaban también para preguntarnos cómo iban a estar distribuidas las mesas, qué posibilidades había de sentarse con sus amigos o, incluso, si podíamos situarlos cerca de Martin.

Así que supongo que unas pequeñas explicaciones son pertinentes. Vamos allá, pues.

Una espicha es una celebración tradicional asturiana que, por costumbre, se realiza en un lagar (o “llagar” en el vernáculo), es decir, el lugar donde las manzanas acaban convirtiéndose en sidra. Allí, normalmente rodeados de las barricas donde la sidra va fermentando, la gente se reune alrededor de las viandas mientras la sidra va siendo “espichada” directamente del tonel y regando la comida, cena, ágape o como lo queráis llamar.

Es una comida informal. Tanto que normalmente tiene lugar de pie. La gente se reune alrededor de las mesas donde se ponen las viandas, va picando de aquí y de allá, las ayuda a bajar con un generoso “culín” de sidra y va formando corrillos, separándose de ellos, acercándose a saludar a éste o a aquél y, en fin, moviéndose de un lado de otro.

No hay, por tanto, sitios prefijidados en una espicha. Están las mesas con comida y la gente alrededor, moviéndose y hablando, reencontrándose con conocidos y tomando contacto con desconocidos.

De hecho, existe una vieja tradición (que alguien siempre amenaza con revitalizar, pero luego todo se queda en agua de borrajas) que consiste en arrojar a un estanque cercano (aunque un arroyo, un pozo o un lago servirían igualmente) a aquél que tenga la osadía de ser el primero en sentarse. No lo hemos hecho nunca, porque en el fondo somos unos sentimentales, pero quién sabe, quizá algún día…

Así es, pues, como transcurren las cenas de la AsturCon: gente “de calle” mezclada con gente disfrazada, todos de pie pululando entre las barricas de sidra y alrededor de la comida. Comiendo, bebiendo, hablando, socializando.

Y luego, por supuesto, el baile, los cafés, los chupitos, las entregas de premios… Y, si el tiempo acompaña, generalmente se abren las puertas y la gente puede salir al patio anexo para seguir socializando y, de paso, gozar un poco de ese paisaje asturiano de montes y bosques (sí, a esas alturas de la noche, poco se ve; pero allí están, y su presencia se siente) y cielos a veces despejados.

Espero que estas explicaciones os hayan servido a aquellos que os incorporáis este año a la AsturCon. Y que, por supuesto, os lo pasáis tan bien que queráis volver al año siguiente.

Nos vemos.

Premio Avalón de Relato Fantástico 2008

Posted by Avalón on 01 Oct 2007 | Tagged as: AsturCon 2008, Artículos

Avalón, Asociación Asturiana de Ciencia Ficción, convoca el Premio Avalón de relato fantástico 2008, que estará sujeto a las siguientes bases:

  1. Podrán presentarse al Premio Avalón de relato fantástico todas aquellas narraciones escritas en castellano que puedan ser encuadradas dentro de los géneros de ciencia ficción, fantasía o terror.
  2. Las obras deberán ser inéditas, no estar premiadas en otros concursos ni pendientes de resolución en ningún otro certamen durante la convocatoria de este premio.
  3. La extensión de cada relato no superará las ocho mil palabras.
  4. Las obras se remitirán en papel, en una sola copia. Se enviará también un CD-ROM con el relato en formato Word o RTF.
  5. Cada autor podrá presentar tantas obras como desee, entendiendo siempre que deberá realizar un envío separado para cada uno de los relatos que quiera presentar al certamen.
  6. Los miembros de Avalón, Asociación Asturiana de Ciencia Ficción, no podrán presentar obras al certamen.
  7. Los relatos se enviarán bajo lema, acompañados de una plica en cuyo exterior se leerá el título y lema, y en cuyo interior figurarán los siguientes datos: titulo, nombre completo y DNI del autor, dirección, e-mail y teléfono de contacto.
  8. Se establece un premio de seiscientos (600) euros y un diploma acreditativo. El jurado podrá, si así lo considera conveniente, declarar un máximo de tres menciones honoríficas, que no estarán dotadas económicamente. El premio no podrá ser declarado desierto.
  9. El plazo de presentación de originales finalizará el 26 de abril de 2008; se admitirán aquellos originales que lleguen antes del 10 de mayo siempre que en el matasellos figure la fecha en que expira el plazo de presentación o una anterior.
  10. El fallo del jurado se hará público durante la celebración de la AsturCon 2008, en julio de ese año.
  11. Durante el espacio de un año a contar desde el fallo del jurado, Avalón, Asoclación Asturiana de Ciencia Ficción, se reserva el derecho de publicar el relato premiado. Pasado este periodo el autor del relato podrá disponer de él libremente. Así mismo los organizadores del certamen estudiarán la publicación de aquellos relatos presentados que consideren de calidad suficiente, entendiendo que tal publicación se hará siempre con permiso de los respectivos autores, quienes en todo caso cederán los derechos para una única edición.
  12. Los originales se remitirán a la siguiente dirección:
    Marisa Cuesta
    c/ Manuel Junquera 19, 4ª C
    33209 Gijón
    España
    En el exterior del sobre deberá constar: «Premio Avalón de Relato Fantástico 2008».
  13. Cualquier caso no previsto por estas bases será resuelto por el jurado y su decisión será inapelable.
  14. La presentación al concurso implica la total aceptación de las bases.

Ganadores de los Premios Xatafi-Cyberdark 2007

Posted by Avalón on 10 Jul 2007 | Tagged as: AsturCon 2007, Artículos

El pasado sábado día siete se hicieron públicos los Premios Xatafi-Cyberdark 2007, en el transcurso de la cena oficial de la AsturCon. El jurado estaba compuesto por Ignacio Illarregui Gárate, J. Fidel Insúa, Cristobal Pérez-Castejón, Juan Manuel Santiago, Javier Vidiella, Mariano Villarreal y Arturo Villarrubia. Marc R. Soto y Fernando Ángel Moreno fueron los encargados anunciar los ganadores:

INICIATIVA EDITORIAL
- Planeta-De Agostini, por «Biblioteca de Ciencia Ficción», de distribución en quioscos.

RELATO EXTRANJERO
- “Aprendiendo a ser yo”, de Greg Egan (Axiomático, AJEC).

LIBRO DE FICCIÓN EXTRANJERO
- Kafka en la orilla, de Haruki Murakami (Tusquets).

RELATO NACIONAL,con un premio de 150€
- “Huerto de cruces”, de Santiago Eximeno (Paura 3, Bibliópolis).

LIBRO DE FICCIÓN ESPAÑOL con un premio de 350€
- Parientes pobres del diablo, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets).

Fallo del Premio Avalón de relato fantástico 2007

Posted by Avalón on 09 Jul 2007 | Tagged as: AsturCon 2007, Artículos

Reunido el jurado del Premio Avalón de Relato Fantástico 2007, compuesto por Germán Herrán, Felicidad Martínez, Álvaro Muñiz, Iván Olmedo José Manuel Uría y actuando como secretaria Marisa Cuesta, acuerdan por unanimidad otorgar el premio al relato:

¿Pueden llorar ojos no humanos?,

presentado bajo el lema de Ottawa y que, una vez abierta la correspondiente plica ha resultado pertenecer a Germán Pablo Amatto.

Desde aquí queremos agradecer a todos los participantes la confianza depositada en nosotros y, animar a todos a que participen en la convocatoria del Premio Avalón 2008, que será hecha pública antes de finales de año.

Gracias a todos.

En Gijón, a siete de julio de 2007.

AsturCon 2007: Programa casi definitivo

Posted by Avalón on 25 Jun 2007 | Tagged as: AsturCon 2007, Artículos

Aún falta, bien es cierto, la parte del programa coordinada por la Semana Negra que, como ya sabéis, ocupará las tardes de la AsturCon. En cuanto dispongamos de él, seréis los primeros en saberlo. A la espera de ello, la AsturCon queda como sigue:

Sábado 7 de julio:

  • 11:00: Recogida de acreditaciones. (Carpa de encuentros)
  • 11:30: “Gnosticismo y ciencia ficción”, conferencia de José Manuel Uría. (Carpa de encuentros)
  • 12:30: Presentación de Peor… ¡imposible!, a cargo de Jesús Parrado. (Carpa de encuentros)
  • 13:00: “El apocalipsis en la cultura popular de finales del siglo XX”, mesa redonda. Participan Javier Cuevas, Sergio Mars, Rodolfo Martínez. (Carpa de encuentros)
  • 21:30: Autobús para la cena oficial (Frente al Hotel Begoña).
  • 22:00: Cena oficial (Llagar Trabanco).

Domingo, 8 de julio:

  • 12:00: Taller de pintado de camisetas, coordinado por Carolina González e Iván Olmedo. (Carpa de encuentros)
  • 12:00: Taller de contrucción de armas para roles en vivo, coordinado por Felicidad Martínez y Daniel Lorente. (Carpa de encuentros)
  • 13:00: Exhibición de lucha con armas de gomaespuma. (Parque Isabel la Católica).

Sobre algunos aspectos militares de “La guerra de las galaxias”

Posted by Odemlo on 07 Ene 2007 | Tagged as: Artículos

por Iván Fernández Balbuena

Mucho se ha escrito sobre las múltiples influencias que recibió George Lucas durante los años que estuvo gestando su obra maestra La Guerra de las Galaxias, desde los estudios mitológicos de Campbell en El héroe de las mil caras, al cine japonés de Akira Kurosawa pasando por el budismo zen y las historias de samuráis, y sin olvidarnos del Santo Grial y la leyenda artúrica.

Es fácil observar como Japón es uno de los primeros referentes que vienen a la cabeza cuando pensamos en La Guerra de las Galaxias, tanto en lo estético, la máscara de Darth Vader, los sables de luz, los trajes de los Jedi, como en lo filosófico, la relación maestro alumno entre Obi Wan Kenobi y Luke Skywalker. Esto no debería de resultar raro, a fin de cuentas Lucas es californiano y este estado, volcado al Océano Pacífico, siempre ha sido el más asiático de E.E.U.U.

Sin embargo, hay un pequeño detalle referente a esta película y Japón que creo que la mayoría de la gente ha pasado por alto y que personalmente siempre me ha llamado la atención. Me refiero a la ambientación bélica de toda la cinta por que, no olvidemos, La Guerra de las Galaxias, como su título indica, está situada en una guerra y su parte final no deja de ser una batalla en toda regla.

Obviamente, es esta una cuestión un tanto secundaria, la película se centra sobre todo en las aventuras de una serie de personajes donde la Historia con mayúsculas queda como telón de fondo. Lucas se inventó una guerra donde situar su historia y una batalla que permitiese a sus héroes lucirse en el más puro estilo épico.

Ahora bien, la guerra que, más o menos, se nos narra en la primera película de la serie y mucho antes de que las cosas se hiciesen más complejas con las diferentes secuelas y precuelas es relativamente sencilla. Existen un poder tiránico con una gigantesca flota de guerra denominado Imperio que se ha hecho hace poco con el poder en la galaxia, frente a él se ha alzado una rebelión democrática que parece estar utilizando la táctica de la guerra de guerrillas. Como se nos narra en las famosas letras inclinadas que abren la película y funcionan como introducción, los rebeldes, atacando desde bases ocultas, han conseguido derrotar a la invencible flota imperial.

A partir de ahí la flota imperial se dedica a rastrear la galaxia en busca de dicha base, cuando esta es detectada mandan allí su arma más poderosa: una estación de combate autónoma llamada La Estrella de la Muerte. Finalmente, se produce una batalla decisiva entre La Estrella de la Muerte y los cazas rebeldes que consiguen la victoria después de encontrar el talón de Aquiles de la supuestamente indestructible estación de combate.

Hasta aquí y, a grandes rasgos, lo que sería la campaña bélica narrada en La Guerra de las Galaxias. Y ahora lo que a mi siempre me ha parecido más sorprendente. Este esquema es una copia directa del primer año de guerra en el Pacífico entre Japón y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, la batalla final de la película de Lucas es un remedo casi exacto de la Batalla de Midway que marcó el final del poderío japonés y el inicio de la preponderancia estadounidense.

Y si no, veamos a grandes rasgos como fue dicha campaña (Diciembre de 1941-Junio de 1942) y sus concomitancias con lo escrito por Lucas.

La campaña del Pacífico enfrentó a un poder dictatorial, el Imperio Japonés, contra un estado democrático, los Estados Unidos de América. Dos oponentes muy parecidos a los de Star Wars y donde uno de ellos incluso se llama el Imperio. La guerra se inició con un ataque por sorpresa japonés contra la base estadounidense de Pearl Harbour (7 de Diciembre de 1941) que aniquiló a la flota americana del Pacífico. Aprovechando esta coyuntura, los japoneses procedieron a la conquista de las principales colonias occidentales en Asia, haciéndose con el control de Hong-Kong, Malasia, Singapur, Birmania, Filipinas, Indonesia y muchas islas del Pacífico como Guam o Wake. Realmente, aquí hay un problema. En La Guerra de las Galaxias esta parte del conflicto no se nos cuenta, simplemente intuimos que el Imperio de alguna forma ha destruido a la democrática república y a sus guardianes los caballeros Jedi. Ahora bien, si sustituimos la República por las posesiones occidentales en Asia y a los caballeros Jedi por la flota estadounidense, el esquema encaja a la perfección.

Una idea que funciona mucho mejor si tenemos a la vista la última película de la saga, La venganza de los Sith, donde somos testigos de la destrucción a traición o por sorpresa (depende de que punto de vista utilicemos) de la Orden Jedi y su sede en Coruscant. No olvidemos que para los japoneses Pearl Harbour fue un ataque por sorpresa mientras que para los norteamericanos fue un ataque a traición (se produjo antes de la declaración oficial de guerra) que aún es conocido popularmente como “el día de la infamia”.

El arrollador avance japonés fue frenado, en parte, por dos reveses frente a lo que quedaba del poder norteamericano, uno material y otro moral. El revés material fue la Batalla del Mar de Coral (Mayo de 1942), un combate que acabó en empate táctico (las perdidas fueron similares para ambos bandos) pero en victoria estratégica ya que por primera vez un ataque japonés (el intentó de conquista de Nueva Guinea) había sido frenado.

El revés moral fue el raid contra Tokio por parte un grupo de bombarderos norteamericanos B-25 que despegaron desde el portaviones Hornet y luego se refugiaron en China (Abril de 1942). Este golpe fue humillante para el almirantazgo japonés, no tanto por los daños recibidos (mínimos) como por el golpe moral: Japón parecía indefenso y, en cierta forma, Estados Unidos había devuelto el golpe de Pearl Harbour.

Y aquí es, más o menos, donde se iniciaría la película con esa referencia a un ataque desde bases ocultas rebeldes que habría derrotado a la flota imperial. Una especie de híbrido entre el bombardeo de Tokio y la Batalla del Mar de Coral.

Es interesante, en especial, esa referencia a las bases ocultas rebeldes. Los japoneses nunca creyeron que los B-25 que atacaron Tokio hubiesen despegado de un portaviones (realmente esos aviones no estaban diseñados para semejante cometido y solo pudieron hacerlo mediante un esfuerzo imaginativo e ingenieril realmente innovador) y siempre creyeron que lo habían hecho desde alguna “base oculta”(idea que reforzó un discurso radiofónico del presidente Roosevelt diciendo que los aviones habían despegado desde Shangri-La). Por tanto revisaron sus mapas y buscaron la base norteamericana más cercana a su país. Esta eras la isla de Midway situada en medio del Pacífico. A partir de ese momento destruir Midway se convirtió en una prioridad para la flota japonesa de la misma forma que destruir Yavin IV lo fue para la Estrella de la Muerte una vez identificada como base rebelde.

Cuando los estadounidenses fueron conscientes de las intenciones japonesas decidieron hacerles frente. La subsiguiente Batalla de Midway se iba a convertir en la más decisiva de la campaña del Pacífico. Toda la, hasta el momento, invencible Flota Imperial se iba enfrentar a los restos del poderío naval norteamericano. Si los japoneses, como parecía probable, vencían, la guerra podía darse por acabada ya que de Midway a las Hawai había solo un paso y Estados Unidos perdería sus últimos buques de guerra. Y, sinceramente, parecía que todo estaba a favor de Japón que contaba con una superioridad material realmente abrumadora.

Sin embargo, la batalla acabó con un triunfo norteamericano aplastante. A pesar de su inferioridad, los estadounidenses hundieron 4 portaviones (todos los presentes en la lucha) y un crucero y derribaron 332 aviones. Sus perdidas propias fueron de un portaviones, un destructor y 179 aviones. La victoria fue mayor aún ya que Japón perdió a casi todas sus tripulaciones aéreas experimentadas y Estados Unidos ganó el tiempo necesario para reconstruir su flota e iniciar el contraataque en 1943 que le llevaría a la victoria final. Pero, sobre todo, fue una victoria moral, el mito de la invencibilidad japonesa se hizo añicos y a partir de ese momento el pueblo norteamericano supo que iba a ganar esa guerra.

Y algo así se vive en la Batalla de Yavin IV, contra todo pronóstico y a pesar de su inferioridad, los rebeldes destruyen las flor y nata de la flota imperial (la Estrella de la Muerte) a cambio de unas bajas ridículas (una treintena de cazas). Y aunque la lucha promete ser larga y dura el golpe moral contra el imperio debió de resonar por toda la galaxia: las tropas imperiales podían ser vencidas.

Resulta más llamativo aún las similitudes entre el combate propiamente dicho de Midway y el que preparó Lucas para su película. Midway fue, básicamente, una batalla de portaviones. Los barcos japoneses y norteamericanos nunca se vieron en toda el choque y el peso de la lucha lo llevaron a cabo los aviones de cada bando con sus ataques sucesivos unos contra otros.

En esa época, los tipos de aviones navales de combate eran tres: los cazas (destinados a derribar otros aviones), los bombarderos en picado (que lanzaban bombas en ataques en picado desde gran altura contra sus objetivos) y los torpederos (que lanzaban torpedos en ataques en vuelo rasante contra los buques enemigos).

Ambos bandos contaban con material un tanto dispar. Los japoneses tenían, en líneas generales, mejores aviones. Su caza era el Mitsubishi Zero uno de los mejores aviones de la historia y netamente superior a los Grumman F4F Wildcat yankis, lo mismo ocurría con sus torpederos Nakajima B5N para los que los Douglas TBD Devastator no eran rival. Por último en el único punto en el que había una cierta igualdad era en el campo de los bombarderos en picado donde los Aichi D3 japoneses eran igual de buenos que los Douglas SBD Dauntless americanos.

En cuanto a los portaviones, los de Estados Unidos estaban más blindados que los japoneses, lo que les hacia resistir mejor los golpes.

La batalla se inició con un ataque en toda regla contra Midway por parte de la aviación japonesa que arrasó la isla. Los aviones norteamericanos detectaron a los portaviones e iniciaron un ataque torpedero a baja altura, debido a su torpeza, la escolta de cazas se separó de los torpederos y, gracias a ello, los Zeros se ensañaron con los lentos y torpes Devastators aniquilándolos. De 41 aviones sólo volvieron a su base 6. La primera escuadrilla de catorce aviones fue destruida al 100 % y de sus 28 tripulantes solo uno salvó la vida.

Sin embargo poco duró la alegría entre las filas japonesas. Aprovechando que los Zeros estaban a ras de mar y que Japón no contaba con radares en sus barcos, dos escuadrillas de Dauntless se descolgaron desde gran altura y bombardearon a placer a la flota nipona. Su ataque en picado fue rápido y devastador, en apenas cinco minutos hundieron 3 portaviones japoneses y ganaron la batalla.

Lo que siguió fue un largo epilogo tan inútil como sangriento. El último portaviones japonés en vez de retirarse prosiguió el combate y logró hundir a uno de sus homólogos norteamericanos. Pero en el subsiguiente contraataque, el buque japonés acabó en el fondo del mar. La batalla había terminado.

El paralelismo con la Batalla de Yavin IV es más que llamativo. Los rebeldes sólo pueden destruir la Estrella de la Muerte con un ataque con torpedos por parte de sus cazas Y y sus cazas X. El ataque se lleva a cabo y la mayoría de los cazas rebeldes son derribados, escuadrones enteros se desintegran ante el acoso de los cazas imperiales (que, sinceramente, parecen mejores que sus enemigos). De hecho, el escuadrón de caza Y es, virtualmente, aniquilado.

Cuando todo parece perdido y hasta Luke Skywalker va a ser derribado por Darth Vader, aparece en escena caído del cielo y por sorpresa el Halcón Milenario que destruye a los cazas imperiales y deja el campo libre para que Luke destruya La Estrella de la Muerte.

Los paralelismos me parecen obvios, La Estrella de la Muerte es como un gigantesco portaviones al que se intenta “hundir” mediante torpedos. Los rebeldes fracasan acosados por los cazas imperiales igual que les ocurrió a los Devastators estadounidenses. Sólo la aparición por sorpresa de otra fuerza de ataque con la que nadie contaba (el Halcón Milenario, o sea, los Dauntless de Midway) consigue trocar la tragedia en triunfo.

Por otro lado, resulta innegable que visualmente, la batalla de Yavin IV es indistinguible de un combate aeronaval de la Segunda Guerra Mundial. Se sustituyen las ametralladoras por láser y los cazas por naves espaciales y ya está. De hecho hay muchas cuestiones que resultan del todo incongruentes, las naves maniobran en el vacío como si estuvieran en un planeta con atmósfera y gravedad, se oye el rugido de los motores y las explosiones, se ven los láser cruzar el cielo y hasta los cazas X tienen una configuración aerodinámica.

Estas cuestiones son innegables y provocaron las críticas de muchos puristas de la ciencia ficción como el propio Isaac Asimov que acertadamente señaló las similitudes de toda esta parafernalia con las películas sobre batallas aéreas de ambas guerras mundiales y lo absurdo de trasladar esta idea al espacio.

Sin embargo hay que reconocer que, visualmente, la batalla de Lucas es espectacular y tremendamente atractiva algo a lo que ayuda mucho la emoción de su desarrollo. Ahora bien, esa parte del guión fue, probablemente, la más fácil de escribir para el director californiano ya que únicamente tuvo que copiar algunos párrafos de un buen libro de historia de la Guerra del Pacífico.

De hecho, es probable que ni siquiera ese esfuerzo fuese necesario. Un año antes del estreno de Star Wars, en 1976, una de las películas más llamativas del año en todo el mundo fue una cinta típicamente hollywoodiense titulada La Batalla de Midway y protagonizada por un decadente Charlton Heston. La cinta, lógicamente, narra la batalla desde el punto de vista americano y, aunque es un tanto mediocre, tiene su punto fuerte en las muy conseguidas para la época escenas de combates aeronavales que protagonizan la parte central del film. Y apostaría algo a que parte de esas escenas han sido “copiadas” por Lucas en su película. De hecho, en La Batalla de Midway los combates se siguen desde el puesto de mando de los portaviones americanos escuchando las emisiones de radio de sus aviones, una escena muy parecida a la de la princesa Leia y los almirantes rebeldes siguiendo la batalla desde su bunker y escuchando la radio de los cazas X mientras intentan atacar La Estrella de la Muerte.

Con todo esto no estoy queriendo criticar a un genio como Lucas, ninguna película ni novela es del todo original, todas parten de los logros de sus antecesoras y todas beben de numerosas fuentes, históricas o literarias. Puede que Lucas copiase la campaña de Midway a la hora de recrear la batalla de Yavin IV pero esto no resta un ápice a su genio por que La Guerra de las Galaxias es mucho más que una simple película de guerra. Y por que solo alguien como él fue capaz de llevar a las pantalla semejante idea de una forma tan perfecta e innovadora.

Crónica de la AsturCon 2006

Posted by Avalón on 05 Sep 2006 | Tagged as: AsturCon 2006, Artículos

por Ignacio Illarregui Gárate Como saben los visitantes de Estación de Nieblas la AsturCon se ha convertido, por derecho propio, en punto de encuentro de los aficionados a la literatura fantástica sin importar cuál sea su relación con ella. Una de sus facetas idiosincrásicas es la completa implicación de todos los asistentes sin exclusión. Si alguien quiere acercarse a su autor favorito y hablar sobre su obra sólo tiene que armarse de los arrestos necesarios para hacerlo; le atenderá encantado. Si se desea consultar con un editor cómo va su colección y qué obras tiene en cartera sólo estará limitado por la información que éste pueda facilitar; la conversación promete ser intensa y animada. Si se quiere conocer a ese nick con el que se ha discutido/intimado/reído/gritado en un foro no hay más que descubrirle, presentarse ante él y dejarse llevar; las alternativas son ilimitadas. Si apetece discutir con cierto crítico su comentario en la publicación X sobre la obra Y sólo hay que intentarlo; otra cosa es que os entendáis. Etcétera. Las posibilidades son inmensas.

Porque el lugar se presta a ello. Puedes hablar entre las calles de la Semana Negra, en las mesas o en la barra de una de las múltiples carpas-bar, durante una de las comidas o las cenas a los que la mayoría de los apuntados concurren, en cualquier momento de la espicha… Incluso, si te van los ambientes más serios y académicos, en las múltiples mesas redondas, presentaciones o tertulias organizadas dentro del programa oficial. Todo inmerso en un aire festivo, alegre, animado, colorista, populoso.

Como digo, un punto de encuentro.

Este año la AsturCon se celebró los días 8 y 9 de Julio, el fin de semana de apertura de la Semana Negra. Como vienen siendo habitual los actos estaban divididos en dos “fases”: por un lado los propios de la Semana Negra, preparados por la organización de la misma por la tarde y que condensan el programa relacionado con la literatura fantástica, y los propios de la AsturCon, organizados por el colectivo Avalon y que tienen lugar por las mañanas en la Carpa del Encuentro. Hecha esta división, veamos qué nos encontramos este año.

Actos de la Semana Negra

El plato fuerte fueron, sin duda, las tertulias alrededor del libro Franco. Una historia alternativa . Durante tres días los autores presentes en la antología (exceptuando Ramón Muñoz, que no pudo asistir) y Julián Díez , seleccionador de los relatos, acompañados por Paco Ignacio Taibo II, Rodolfo Martínez , Elia Barceló, Carlos Castrosín, Jerome Leroy y Vassiliki Knitou, hablaron en la Carpa del Encuentro sobre muy diversos temas. Se reflexionó acerca de la ucronía como elemento pedagógico e, incluso, llevada al extremo, como herramienta revisionista (entendiendo el término revisionismo histórico en la peor de sus acepciones). De la importancia de la investigación por parte del autor a la hora de establecer los elementos históricos presentes en la trama y de la invalidez de la ucronía si el lector desconoce realmente la Historia, aunque sean breves pinceladas del escenario en el que se desarrolla. Ello llevó a reflexionar sobre la falta de conocimientos sobre la dictadura de Franco que poseen los jóvenes, e incluso generaciones anteriores, y por lo tanto la ineficacia del mensaje ucrónico al no encontrar lectores que puedan comprenderlo.

Continuaron las reflexiones acerca de la falta de ideología y compromiso social entre las nuevas generaciones, y la poderosa herramienta que posee el escritor para provocar polémica y debate con su obra, enriqueciendo así a sus lectores. Sobre la antología, se comentó que si bien no se buscaba explícitamente la polémica, sí había cierto interés en provocar. Y se hizo hincapié en el contenido humorístico de varios de los relatos incluidos, así como del estado del género fantástico en España.

Tras ésta se desarrollaron numerosas presentaciones literarias. Comenzando por los extranjeros, quizás la más importante, por su currículo, fue la de Joe Haldeman con la que un servidor se llevó una gran decepción. Introducir a tres entrevistadores (Paco Ignacio Taibo II, Cristina Macía y Elia Barceló) para dialogar con el autor origina una pérdida de protagonismo del escritor y más cuando sus interlocutores se ponen a comentar ampliamente su visión del mundo y sus experiencias antes de hacer las convenientes preguntas. Después hubo una deriva para tratar la situación política mundial, algo que siendo Haldeman un escritor comprometido fue de lo más comprensible. De hecho dio pie a una de las afirmaciones más contundentes que he oído nunca a un autor. Después de que Paco Ignacio Taibo II hiciese un recorrido por los conflictos en que se ha metido EE.UU. durante las últimas décadas, buscando la posterior reflexión de Haldeman, éste se quedó un instante callado para decir a continuación que no había argumentación posible en contra de lo que había oído. Que él era un anarquista y que no compartía para nada lo ocurrido a lo largo de este tiempo.

Más focalizada estuvo la intervención de Richard Morgan dirigida por Germán Menéndez. Morgan, en un perfecto castellano, fue desgranando el contenido sociopolítico y narrativo de su novela Leyes del mercado , surgida de la rabia con la que observa la globalización y los mecanismos con los que se está introduciendo en todo el mundo, y la evolución manifiesta desde su primera novela Carbono alterado , más aventurera y menos comprometida. Como anécdota, Morgan relató su visita al Valle de los Caídos mientras vivía en Madrid y las acongojantes sensaciones que le produjo, hasta el punto que tenía que introducirlo en su primera novela como guarida del villano.

Además hubo varias presentaciones literarias de obras de autores españoles: Javier Negrete, Rodolfo Martínez, Carlos Castrosín, Andrés Díaz, Eduardo Vaquerizo, Juan Miguel Aguilera y Rafael Marín. Y del escritor búlgaro Poshtakov.

Actos de la AsturCon

Para abrir las dos sesiones de mañana se situaron sendas conferencias. El sábado Juan Miguel Aguilera diseccionó la creación de universos de space opera con la ayuda de su colega Rafael Marín, al que invitó a compartir la tarea en aras de mantener un diálogo más variado y dinámico. Aguilera explicó algunos de los fundamentos de la creación de un mundo o universo, fundamentos que podrían aplicarse perfectamente no sólo a la space opera sino al género fantástico en general, y cuyo pilar básico es la credibilidad; un universo que “funcione” para el lector. A modo de ejemplo, y siempre desde su experiencia como ilustrador, comentó cómo una imagen perfecta creada en 3D no parece del todo real hasta que se utiliza sobre ella una herramienta llamada “ruido”, cuya función es “esparcir caos”. Esto le proporcionaría una imagen más cercana a la realidad, lejos de la sensación artificial que nos da la perfección; justamente lo que se busca durante la creación de nuevos universos. Por su parte, Rafa Marín, aportó su visión desde la perspectiva del cómic y cómo es necesario que el ambiente donde se va a desarrollar la historia resulte de alguna manera, cercana al lector para darle esa credibilidad al mundo que se está creando. Finalmente ambos coincidieron en que una parte importantísima para la creación de trasfondos es la documentación, por parte del autor, de los temas que son imprescindibles en la creación de dichos mundos: antropología (razas, costumbres), física (viajes interplanetarios, armas), comercio, economía,…

La segunda conferencia, el domingo por la mañana, con una asistencia alucinante para la hora que era, fue la de Rafa Marín sobre sus experiencias como traductor, algo para lo que está especialmente cualificado al ser uno de los traductores de literatura fantástica más experimentado, especialista en libros difíciles (por citar tres, en su trayectoria se encuentran Ambiente de Jack Womack, Neverness de David Zindell y Luz de M. John Harrison). Con su particular estilo dicharachero desplegó las sensaciones surgidas durante su dilatada labor y recalcó el peso que tiene un traductor en la edición de una obra. Relató algunas anécdotas la mar de suculentas, como sus peleas con los correctores de estilo, la experiencia de tener que traducirse a sí mismo en las ediciones hispanas de los comics Marvel que guionizó, el haber traducido y cobrado títulos que después no se publicaron o, como no podía ser de otra forma, el malhadado affaire Pulp, del que es la principal víctima.

Pasando a las mesas redondas, quizás la más interesante por lo que implica fue la presentación de la revista Tierras de acero MGZN , en la que participaron su editor Rubén Sousa, Juanma Santiago , Alfredo Álamo, Mariano Villarreal , Santiago Eximeno y Rafael Marín. Una iniciativa tan valiente como necesaria tras la desaparición de Galaxia o Asimov Ciencia Ficción que dejaron un tanto huérfanos a los escritores de relatos (habida cuenta de la limitación de espacio con la que cuenta Artifex y la latencia de Gigamesh y su escasa apuesta por los autores hispanos). Quizás lo más destacable, a parte de la presentación del proyecto, fue la importancia que se le ha dado a la mejora continua. El número dos, a parte de contar con un copioso y sonoro arsenal de colaboradores que aúna experiencia y juventud, muestra un mayor cuidado en la edición, un formato manejable, papel satinado y un precio muy ajustado: dos míseros euros. Además la suscripción es baratita: 11 euros por 6 números. Más información en http://www.tierrasdeacero.com/beta/gen/index.php?mod=gen&sec=fan

La siguiente mesa redonda, que surge con la intención de repetir en próximas convocatorias, fue la de blogueros en la que participamos Álvaro Ibáñez, de Microsiervos , Sergio Iglesias , de Materia oscura , Alfredo Álamo, de El amigo de Frolik 8 y un servidor, de C, el hijo de Cyberdark La idea era comentar nuestra experiencia en Internet, qué nos llevó a abrir un blog, indagar en la particularidad de nuestros respectivos proyectos y dar pie al posterior debate en una tertulia con el resto de asistentes. Tertulia que en su mayor parte giró entorno al debate de la problemática inherente a los blogs derivada de su modo de publicación: así como en medios más tradicionales o en las revistas electrónicas hay un editor que filtra la información, aquí dicha figura es prácticamente inexistente, originándose mucho ruido y quedando la labor de selección a cargo del propio internauta. Un factor bastante complejo de resumir y que tiene aspectos positivos y negativos. Al final surgió la posibilidad de que los allí presentes estemos analizando únicamente un pequeño segmento de blogs: ordenados, con un diseño más o menos usable, unos contenidos nítidos… blogs que no se parecen en nada a los que están surgiendo de la mano de los millones de adolescentes que están descubriendo el medio y que ya son una inmensa mayoría.

Como experiencia piloto el domingo por la mañana tuvimos el taller de microrrelatos dirigido por Iván Olmedo , en el que participaron una quincena de alumnos con diversos grados de experiencia; un autor curtido y con un currículo extenso, Santiago Eximeno , firmes promesas, Juan Díaz Olmedo o Eva Díaz… Primero se realizó una puesta en común sobre los factores fundamentales en la narrativa hiperbreve y los diferentes mecanismos a la hora enfocarla para después escribir un par de microrrelatos. Para ello se utilizó “El generador de microrrelatos 1.0” , una caja de cartón en la que Iván había introducido un par de centenares de tarjetas con una palabra escrita en ellos. Se extraían tres y los microrrelatos tenían que recogerlas (ya fuese tal cual o los conceptos a los que hacían referencia). Las primeras, árbol, calle y cambio, a priori difíciles y con escaso juego, permitieron desarrollar una serie de historias que abarcaban una completa gama de registros, desde el más agresivo y salvaje al humorístico, pasando por el costumbrismo, el intimismo o la autoexploración. La idea que se propuso fue recoger los textos surgidos de esta experiencia y publicarlos en algún medio, y de paso mantener el contacto entre los participantes. Ya existe una lista de correo que trabaja en este sentido: http://es.groups.yahoo.com/group/microrrelatos_asturcon/

Por último se realizaron varias presentaciones de libros. Juanma Santiago y David G. Panadero disertaron durante cerca de media hora sobre Tim Burton, diario de un soñador y Ed Wood: Platillos volantes y jerseys de angora , dos libros escritos por el propio David G. Panadero y Miguel Ángel Parra, y Mariano Villarreal presentó su Visiones 2006 , en el que ha tenido que bregar con cerca de 300 relatos hasta llegar a los 14 que aparecerán en el correspondiente volumen a final de año, acompañado de la espectacular portada que Manuel Calderón ha preparado para la ocasión.

Rol en vivo y espicha

Por tercer año se celebró la partida de Rol en vivo, esta vez separado del todo de la espicha. Mientras los más tranquilos asistían a la charla sobre blogs, los más inquietos (entre 15 y 20 personas) acudieron al próximo Parque de Isabel La Católica para disfrutar del space opera , el motivo central de esta AsturCon. La partida tuvo por título “El incidente Iroiendi”, y se desarrollaba dentro de una nave espacial donde viajaban diplomáticos, mercaderes, un médico, ejército, guardaespaldas, etc… y que era atacada por alienígenas. Los personajes debían negociar y hacer tratos entre ellos para conseguir sus objetivos.

Por la noche tuvo lugar la Espicha, en el llagar El Trole. Dos autobuses ocupados hasta el último sillón desembarcamos en la amplia sala para pasar unas horas de ruidosa camaradería. A parte de conversar, comer, beber, cantar, bailar, divertirse,… también hubo ocasión para momentos más serios. Primero el colectivo Avalon anunció el ganador del segundo premio de relato, dotado con 600 €, que fue a parar a Daniel Pérez Navarro por “Mobymelville”. Posteriormente el colectivo Xatafi hizo entrega del primer premio Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica a las mejores obras publicadas en España a lo largo del año anterior en cinco categorías: mejor libro español, mejor libro extranjero, mejor relato nacional, mejor relato extranjero e iniciativa editorial más destacada. Los ganadores fueron:

Novela nacional (premio dotado con 350 euros cedidos por la librería virtual www.cyberdark.net ):

- Eduardo Vaquerizo, Danza de tinieblas (Minotauro).

Novela extranjera:

- Kazuo Ishiguro, Nunca me abandones (Anagrama).

Relato nacional (dotado con 150 euros aportados por www.cyberdark.net ):

- Lorenzo Luengo, “La cotorra de Humboldt” ( Artifex Tercera Época vol. 1 ).

Relato extranjero:

- Mike Resnick, “He tocado el cielo” ( Gigamesh nº 42 ).

Iniciativa editorial destacada del año:

- Gigamesh, por Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos y Luna de miel en el infierno, y otros cuentos de marcianos , de Frederic Brown.

Se puede acceder a la lista entera de nominados en el siguiente enlace http://tienda.cyberdark.net/premio-xatafi.php

Lo único negativo que se puede decir de la fiesta es que hubo menos gente disfrazada que en ocasiones precedentes. Aunque los ganadores del concurso mantuvieron la calidad de la edición anterior: en categoría femenina Paloma Larraga, Alaia , por su caracterización de Diana, la lagarta más lagarta del universo televisivo; y Álvaro Muñiz, el peras , por su colorista versión del Dr. Zoidberg.

Despedida y cierre

Cuando llega el domingo por la tarde y la mayoría de la gente tiene que retornar a los lugares de origen se siente una cierta flojera, la llegada del cansancio acumulado durante el fin de semana y un relativo bajón al tomar conciencia de que la AsturCon ha terminado. Uno lo sobrelleva porque sabe que el año que viene va a volver a Gijón a disfrutar de lo que queda resumido hasta la nausea en este artículo. Y a pesar de que sobre la edición del 2007 se ciernen unos nubarrones inquietantes http://www.elcomerciodigital.com/pg060719/prensa/noticias/Gijon/200607/19/GIJ-GIJ-020.html , hay que esperar que sólo sea una tormenta de verano y el año que viene retornemos.

Porque, además, en el 2008… Martin.

Nota: Agradecer a Francisco José Cousillas, Iván Olmedo y Santiago Eximeno su colaboración en la presente crónica.

ENLACES

AsturCon.org Web oficial de la AsturCon http://www.asturcon.org

Semana Negra Web oficial de la Semana Negra de Gijón. http://www.semananegra.org/

XV Semana Negra. Gris, azul y rojo . Crónica de la XV realizada por Iván Olmedo que explica bien a las claras qué es la Semana Negra. http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=63

Especial AsturCon 2003 . Especial dedicado a la AsturCon de 2003 que resume lo que uno puede encontrarse en este evento.http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=224

AsturCon 2006: Una aventura. ¿espacial o especial? Crónica de la última AsturCon realizada por aag98 para SeDice. http://www.sedice.com/?c=060726asturcon2006&t=articulos
Información sobre la AsturCon 2006. Recopilación realizada en el blog Materia Oscura con comentarios de visitantes de la última AsturCon. http://www.materiaoscura.com/otros/2006/07/recopilacion-de-informacion-sobre-la-asturcon/

Stanislaw Lem y el contacto estraterrestre

Posted by Avalón on 10 May 2006 | Tagged as: Artículos

por José Manuel Uría González

Una de las temáticas más comunes en el seno de la ciencia ficción es la del contacto con civilizaciones extraterrestres. No es de extrañar, por tanto, que uno de los autores más emblemáticos de la ciencia ficción europea, el recientemente desaparecido Stanislaw Lem (1922-2006), también tratara el tema en sus obras. El caso de Lem es especial, ya que el primer contacto ha sido uno de los temas capitales de su obra. Además, a diferencia de lo que sucede con otros autores, es tratado desde una perspectiva epistemológica contraria a la visión antrópica dominante en esta temática.

El tema del primer contacto en Lem puede abordarse desde varios puntos de vista. Puede hacerse desde una perspectiva puramente literaria y estructural, definiendo una serie básica de estructuras narrativas específicas que se encuentran en la obra de Lem y analizándolas. Otra posibilidad es la de considerar un análisis de corte estrictamente científico, es decir, considerar el tipo de vida imaginada por el autor polaco y comentar la plausibilidad científica de ésta. Y también puede hacerse un análisis epistemológico considerando como la teoría general del conocimiento que aparece a lo largo de la obra de Lem puede aplicarse a la cuestión del primer contacto, o viceversa. Aquí enfocaré el tema como una mezcla de estas tres vías de análisis.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que Lem escribe una ficción puramente científica. Al hablar de ficción científica no debemos considerar que se trata de una ficción enteramente científica, o en dónde el elemento científico es el dominante, sino una ficción en la cual los elementos introducidos sean compatibles con la ciencia del momento, o con una ciencia del futuro, porque en el fondo se trata de narrativa y no de ensayo. ¿Cómo construir dicha ficción estrictamente científica? El propio Lem sugiere una serie de alternativas en alguno de sus ensayos. Por ejemplo, parece claro que no habremos de tener en la narración contradicciones lógicas, o acontecimientos que claramente violen las principales leyes físicas que conocemos, ya que en tal caso habríamos de hablar de fantasía pura. Además, a diferencia de otros autores de ciencia ficción, Lem se limita a introducir en sus historias elementos científicamente plausibles pero con unas fronteras de lo posible claramente delimitadas. Y es que consideraba su literatura no como literatura fantástica, sino como una literatura realista en cuanto que trataba sobre acontecimientos que podrían suceder en un futuro y en este mundo. Hay que tener en cuenta que Lem consideraba ontológicamente diferenciadas a la literatura eminentemente fantástica de la ficción científica alegando razones de corte puramente estructural en lo narrativo así como en la intencionalidad implícita en lo narrado. Además, en la obra de Lem no se introducen de forma explícita elementos metafísicos.

Si tenemos esto en cuenta, podemos concluir que los extraterrestres imaginados por Lem son extraterrestres que realmente podrían existir en nuestro mundo y no en un mundo meramente imaginario. Este carácter realista que Lem pretendía dar a sus obras es fundamental para entender toda su producción literaria como una reflexión epistemológica en torno a una teoría del eminentemente científica, de ahí que Lem pueda considerarse como una autor sobre lo epistemológico, que no sobre lo gnoseológico (la gnoseología es la teoría filosófica general del conocimiento, incluye a la basada en la ciencia, la epistemología, pero también a otras teorías del conocimiento no científicas). El realismo le aporta más entidad a cualquier reflexión que se plantee sobre las civilizaciones extraterrestres, porque este ya es un tema de interés científico. A este respecto, los extraterrestres de Lem, además de ser los ejes fundamentales en torno a los que gira la especulación científica principal de cada una de sus historias, de forma implícita también simbolizan lo desconocido, aquello que el ser humano no puede comprender por ser algo ajeno a su naturaleza. Y lo desconocido, por tanto, escapa al análisis científico en cuanto que este es una construcción humana, tanto mental como social, y como tal construcción humana es limitada e imperfecta.

Si consideramos la novela que presenta de forma más optimista el contacto con extraterrestres, Edén, ya nos encontramos con una crítica a la metodología científica de estudio de lo ajeno a lo humano. Cualquier nuevo fenómeno, cualquier nueva problemática, presenta dificultades propias y originales, y como tal debe ser estudiado. Sin embargo un análisis en términos de especialidades científicas estancas puede resultar, y de hecho lo es, insuficiente. Es lo que sucede en Edén, en donde los científicos humanos no son capaces de comprender en su conjunto a la sociedad del planeta Edén ya que parten de sus limitados puntos de vista de especialidad. Sólo un análisis global, holístico, puede ser fructífero. Es más, de entre los protagonistas el cibernético, que es quien por su formación puede realizar tal tipo de análisis siempre se encuentra más cerca de la respuesta que sus compañeros El hecho de que no se mencionen los nombres propios de la tripulación de la nave accidentada en Edén sugiere que cada uno simboliza a cada una de las ciencias en la que es especialista. Encontramos aquí, por primera vez en la obra de Lem, un pensamiento basado en la cibernética de Nobert Wiener. Pero al final el contacto es posible gracias al empleo del lenguaje universal de las matemáticas como canal de comunicación, si bien los humanos no podrán comprender completamente la cultura del planeta Edén, al ser este una cultura totalmente diferente a la suya, a pesar de obtener respuestas para los enigmas que se plantearon durante su expedición.

Si dentro de la comunidad científica que desarrolla la ciencia que pretende estudiar el tema de las civilizaciones extraterrestres denominada Exobiología (actualmente se está imponiendo el término Astrobiología), se considera a las matemáticas como un lenguaje universal, Lem niega esta posibilidad en una de sus más interesantes novelas, y posiblemente una de las menos conocidas, La voz de su amo. Presentada como si fuese la genuina obra autobiográfica de un famoso matemático anónimo, nos narra el proceso de análisis y estudio de un supuesto mensaje extraterrestre encontrado en el fondo cósmico de neutrinos. Pero las conclusiones a que llega el estudio son insuficientes, y completamente pesimistas según el punto de vista del matemático. Ni siquiera puede decirse que exista tal mensaje, no puede asegurarse si se está frente a un mensaje o frente a otra cosa radicalmente diferente, aunque parece ser resultado de algún tipo de actividad inteligente. Y las matemáticas humanas resultan insuficientes para desentrañar la estructura oculta en el supuesto mensaje. Tal vez lo que se ve como un mensaje, como una estructura ordenada con una finalidad dirigida a la comunicación entre especies, no sea más que un subproducto en el seno de un todo mayor y más complejo, completamente incognoscible para la matemática humana. Resulta imposible establecer comunicación, o comprender las intenciones, cuando se trata de una civilización tan avanzada que se salga completamente de los estándares humanos, tanto en el desarrollo tecnológico como cognitivo. Incluso podría ser una civilización que habite en otro nivel de existencia en el continuo espacio-tiempo. Las matemáticas no son un absoluto universal, y aunque lo fuesen, hoy ya sabemos que existen en su seno problemas irresolubles o en los que el azar ontológico juega un papel clave. El azar y la complejidad intrínsecos, del modo que sugiere el matemático G.J. Chaitin podrían manifestarse en el mundo real en problemas del tipo de los que aparecen en La voz de su amo. Estamos ante una crítica de corte epistemológico, pero de mucho más calado que en el caso anterior, porque si en Edén se realizaba una crítica a la metodología de trabajo científica, en este son los propios pilares de la ciencia misma los que se ponen en duda cuando nos enfrentamos a lo extraño a la mente humana.

No obstante, esta crítica no es incompatible con una visión antrópica del cosmos en la cual el ser humano se considera como un observador privilegiado. Esta visión no es excluyente, ya que en ella podríamos englobar a aquellos que sin ser humanos existan como resultado de los mismos procesos físicos o biológicos que han dado lugar al ser humano, es decir, a la inmensa mayoría de los extraterrestres que aparecen en la ciencia ficción. Sin embargo, los principios metacientíficos fundamentales en Lem son el principio copernicano y el principio de mediocridad, que podríamos resumir diciendo que el ser humano no es un observador privilegiado ni es de naturaleza especial, ya sea porque es único en esencia o porque es la forma dominante de vida desarrollada en el universo. Hay que tener en cuenta que estos son dos de los principios básicos de toda la ciencia, sin embargo muchos autores no los llevan hasta sus últimas consecuencias, cosa que un escritor como Lem si hizo con frecuencia, siendo mucho más consecuente que la mayor parte de la comunidad científica contemporánea.

Pero si admitimos con todas sus consecuencias tales principios podríamos encontrarnos con formas de vida totalmente ajenas a lo humano y aún así basadas en las mismas física y química que nos han permitido evolucionar hasta ser lo que somos, quién sabe si también las mismas leyes biológicas. Podría darse el caso de que encontrásemos formas de vida dominantes a las que no se les puede aplicar los conceptos de vida y de inteligencia tal como los entendemos actualmente.

Tal tipo de formas de vida son las protagonistas de El invencible. Comenzando como una aventura espacial en la que una nave llega a un planeta extraño y un gran peligro la aguarda, o sea un argumento repetido hasta la sociedad tanto en la literatura como el cine de ciencia ficción, de repente la historia da un giro y nos encontramos con una historia compleja y fascinante en donde las protagonistas son unas formas de vida totalmente extrañas y ajenas. No estamos ante entes puramente biológicos, sino ante extraños híbridos cibernéticos, máquinas sometidas a procesos de selección natural. Aquí volvemos a encontrarnos con la cibernética, y no de forma casual, ya que Lem nos muestra un posible futuro para las formas de vida cibernética cuando estas se ven sometidas a la selección natural. La forma de vida mejor adaptada en un medio ambiente así no es aquella más poderosa o compleja. A su vez la complejidad puede surgir de muy diversas maneras, no siendo la inteligencia de tipo humano la más plausible entre todas ellas.

Hasta ahora hemos visto como el contacto no parece ser posible en la medida en que el ser humano no tiene por qué ser el patrón universal en cuanto a formas de vida e inteligencia. Estadísticamente nos encontraremos con más casos en los cuales los extraterrestres se encuentran en un nivel de evolución o de desarrollo diferente el nuestro ya sea superior, inferior o paralelo. Pero, ¿sería posible el contacto con una civilización de desarrollo tecnológico similar al humano? Ese es el punto de partida de Fiasco. El hecho de que estadísticamente hay más posibilidades de que la mayor parte de las civilizaciones sean superiores, inferiores o radicalmente diferentes a la nuestra, impone la necesidad de considerar lo que habitualmente se denomina una ventana de contacto. Es decir, sólo podremos comunicarnos con las civilizaciones que están dentro de esa ventana, con las demás el contacto no sería viable por todas las razones expuestas anteriormente.

Tras doscientos años de SETI ( siglas de búsqueda de inteligencias extraterrestres en inglés) la humanidad ha detectado por fin, en el planeta Quinta, una civilización que cumple todas las condiciones necesarias para que el contacto sea posible. A tal fin se envía a la nave Eurídice a ese sistema para establecer contacto con la cultura extraterrestre. Sin embargo el contacto es un fiasco, un completo fiasco, de ahí el título de la novela. Pero no será por causa del desigual desarrollo tecnológico, ni siquiera por la imposibilidad de establecer un canal de comunicación. No, la causa del fiasco es que simple y llanamente los quintanos no desean comunicarse con los humanos. Y es que una mente alienígena es algo completamente extraño y no se rige por nuestros esquemas humanos. Las propias conclusiones a que llegan los tripulantes del Eurídice sobre las verdaderas intenciones de los quintanos son incompletas y se basan en una extrapolación de sus propias concepciones antropocéntricas. Y el fiasco no es el hecho en sí de la falta de contacto, sino la actitud que los tripulantes de la nave tienen como resultado de ello. Esa es la conclusión final de la novela, un final que sin duda es uno de los mejores, por no decir el mejor de toda la ciencia ficción. Un final que queda grabado a fuego en la mente del lector. Fiasco puede entenderse como el colofón de todas las novelas de Lem que tratan el tema del contacto extraterrestre. No sólo por lo cuidado de las reflexiones filosóficas, la estructura narrativa o el buen manejo de los conceptos científicos, sino por su magnífico e impactante final.

Pero la puesta en duda más radical de la adecuación entre nuestra percepción subjetiva de las cosas con el mundo real aparece en Solaris. Se trata de una novela completamente epistemológica en la que se pueden encontrar varios nivelas narrativos y de reflexión filosófica diferentes. En este caso no tenemos meros extraterrestres, tenemos una entidad planetaria indefinible completamente ajena no ya a lo humano, sino a cualquier concepción que tengamos de individuo o de especie. La diferencia con los extraterrestres de La voz de su amo puede ser de grado y los seres de El Invencible son especies sometidas a procesos de selección natural similares a los terrestres, pero la entidad Solaris es otra cosa radicalmente distinta. Solaris es algo que no podemos comprender porque está más allá de las capacidades intrínsecas de la mente humana, evolucione ésta más o menos.

A lo largo de la novela se nos narran las dificultades con que encuentra la solarística, el estudio del mar viviente de Solaris, para poder formar un marco teórico unificado y consistente. No hay hipótesis global posible sobre el mar, todas son parciales y sólo pueden dar cuenta de aspectos parciales del comportamiento del mar, es más, muchas de ellas son complementarias ya que son contradictorias entre sí, pero todas ellas permiten explicar una serie de fenómenos concretos. Si queremos dar una descripción completa del mar debemos considerar todo el conjunto de hipótesis solarísticas, pero nunca varias simultáneamente. Esta filosofía es muy similar a la desarrollada por Niels Bohr en el caso de la mecánica cuántica, y también es la base de los planteamientos epistemológicos de otras interesantes novelas de Lem como La investigación.

Pero también se puede ir más allá, y llegar a la conclusión de que no puede existir un estudio científico de Solaris. Sin abandonar la ciencia y sus principios, Lem nos está mostrando un problema que aparentemente puede ser planteado en términos científicos pero nunca resuelto, y que quizás ni siguiera sea científico. Para ver como es así podemos considerar los criterios de demarcación científica que se emplean en filosofía de la ciencia. Estos criterios son los que emplean los filósofos para establecer lo que es ciencia y lo que no lo es, siendo uno de los más populares (aunque no resulta satisfactorio, ni mucho menos) el de falsabilidad. Según este criterio, para que una hipótesis pueda decirse que es enteramente científica esta ha de ser tal que pueda ser refutada. Es decir la clave de la potencia científica de una teoría o hipótesis no es su verificabilidad sino la posibilidad de ser refutada por los experimentos u observaciones. Pero si tratásemos de aplicar un criterio de este tipo a la ciencia que se nos describe en Solaris, veremos que ninguna de las hipótesis presentadas puede ser refutada por la propia naturaleza esquiva del problema. Por tanto Solaris no habría de considerarse como una novela de ficción científica, porque el problema filosófico planteado trasciende a la propia ciencia. En este sentido Solaris es diferente a las otras novelas comentadas, ya que en este caso no está claro si podría englobarse en lo que es un ficción científica o habría que considerarla como ficción especulativa a secas. Sin embargo, no es fantasía pura, ya que en los términos en que se presenta la narración los elementos son plausibles y no caen en contradicciones lógicas o en violaciones flagrantes de leyes científicas básicas. No es pues fantasía, pero tampoco podríamos llamarla ficción científica, ya que en este caso se trata de ficción metacientífica. Es este un tema apasionante que deberían de considerar los estudiosos de la narrativa de ciencia ficción, porque podría ayudar a dar una definición de literatura de ciencia ficción más completa que las que habitualmente se manejan.

La conclusión a que podemos llegar tras la reflexión anterior es que si se analiza la obra de Lem en torno al contacto extraterrestre de forma conjunta se puede descubrir lo que podríamos denominar un programa de investigación narrativa (por analogía a lo que Irme Lakatos denominaba programas de investigación científica en el campo de la ciencia) original dentro de la ciencia ficción contemporánea. Un programa que está dotado de elementos estructurales comunes, una base filosófica que se desarrolla en las diferentes narraciones, y unas conclusiones finales de conjunto que fueron madurando a lo largo de la obra del genial escritor polaco. Y lo mejor de todo es que la lectura de todas las novelas de Stanislaw Lem que he comentado es muy entretenida. El mejor homenaje que le podemos hacer tras su muerte es leer todas estas novelas y disfrutar con su lectura.

Sobre la ciencia ficción y su credibilidad editorial

Posted by Avalón on 19 Mar 2006 | Tagged as: Artículos

por Iván Fernández Balbuena

Ciencia Ficción es lo que se publica en las revistas de ciencia ficción
-Norman Spinrad-

De todas las definiciones del género, está ha sido siempre mi preferida, indudablemente, por que frente a las sesudas y abstrusas aportaciones de otros investigadores, Spinrad soluciona el problema con sencillez y mucho sentido del humor. Obviamente, la extrapolación lógica de esta frase sería algo así como “La literatura de ciencia ficción es aquella que se publica en las colecciones de ciencia ficción”. Y, realmente, esta afirmación es cierta para la mayoría de los lectores fandomitas.

Sin embargo, tengo que reconocer que la frase de Spinrad no deja de ser totalmente falsa. Efectivamente, hay muchos libros de ciencia ficción que nunca se han publicado en una colección de género y, lo que es más, hay muchos escritores de libros de ciencia ficción que jamás supieron que estaban escribiendo ciencia ficción.

Los casos más paradigmáticos los tenemos en novelas clásicas como Un mundo feliz de Aldous Huxley o 1984 de George Orwell, libros que casi nadie fuera de nosotros los frikis clasificaría como ciencia ficción. Más gracioso aún es el caso de Olaf Stapledon que descubrió lo que era la ciencia ficción cuando un aficionado inglés le pasó algunos ejemplares de las revistas pulp norteamericanas, eso si, previamente había escrito libros como Primera y última humanidad y Hacedor de estrellas.

Hoy en día, las cosas ya no son así, la ciencia ficción se ha convertido en un elemento más de la cultura cotidiana. Lo impregna todo, no solo aspectos artísticos como la literatura y el cine sino otros muchos ámbitos como la publicidad o el lenguaje cotidiano.

Una situación que habría hecho las delicias de la mayoría de los aficionados de los años 30-50 si no fuera por un matiz muy importante: la ciencia ficción es cotidiana pero también es cotidianamente despreciada. El mejor ejemplo es la famosa frase “Esto es de ciencia ficción” como sinónimo de una situación extraña o ridícula.

Da lo mismo lo que los aficionados al género intentemos decir, los medios de comunicación y la gran masa de la población ya ha efectuado su veredicto: la ciencia ficción es una chorrada sin importancia y, como mucho, solo digna de interés en la etapa más infantil de nuestra existencia.

Obviamente, está claro que esta visión es errónea. Lo sabemos nosotros pero también lo saben muchos escritores que utilizan la ciencia ficción habitualmente pero no se consideran parte del género. Es una situación también vieja y que tuvo en el pasado como mayor exponente a Kurt Vonnegut pero lo curioso es que últimamente son cada vez más los autores que están haciendo sus pinitos (y muy bien, todo hay que decirlo) en nuestro campo.

De hecho, algunos de los mejores libros del 2005 no han sido publicados ni dentro de colecciones de género ni han sido escritos por autores habituales a esta temática. Como ejemplo tenemos: Olvídate de mi de Kazuo Ishiguro (Anagrama), La conjura contra América (Mondadori) de Philiph Roth, La posibilidad de una isla de Michel Houlleubecq (Alfaguara), La mujer del viajero del tiempo de Audrey Niffenegger (Grijalbo), Cazadores de luz de Nicolás Casariego (Destino) además finalista del Nadal, Leila.exe de Hari Kunzru (Alfaguara) o Días memorables de Michael Cunningham (El Aleph).

Algunos de estos escritores reconocen que su obra es ciencia ficción y alaban el género, caso de Cunningham o Houlleubecq, otros huyen de él como de la peste como ha dejado claro Ishiguro. Da lo mismo, para los editores es bien sabido que la ciencia ficción como tal no vende y que el lector “serio” la rehuye. Así pues, no les queda más remedio que enmascarar en lo posible el producto que están vendiendo, por lo tanto, hay que conseguir que ni la portada ni la sinopsis hagan suponer a un cliente potencial que lo que está comprando no es literatura seria y sesuda. Así pues, la palabra ciencia ficción queda proscrita de la portada, solapa y parte trasera del libro. Claro, eso obliga al sufrido editor a hacer auténticos malabarismo verbales para conseguir sus objetivos y, sinceramente, en bastantes ocasiones se roza el ridículo. Y para muestra aquí hay una selección de “perlas” sacadas de las sinopsis de algunos de los libros de mi biblioteca. No he intentado ser exhaustivo y solo he seguido un criterio: que la palabra ciencia ficción no apareciese por ningún lado, los resultados son, cuando menos, sorprendentes. Es cierto que algunas editoriales si colocan el odiado nombre en algunos de sus títulos (como es el caso de Alianza o Plaza & Janés) pero suelen hacerlo con autores que son conocidos como tales por todo el mundo (un Asimov o un Herbert). Sin embargo, esto es más la excepción que la norma.

Junto al título, autor y editorial he añadido la fecha de la edición en castellano del libro (del libro concreto que tengo en mi poder no de la primera edición en nuestra lengua) únicamente para que el lector sea consciente de cuan antigua es esta práctica en nuestro país. En fin, que disfrutéis de este jardín del absurdo digno de Stanislaw Lem.

-La mujer del viajero del tiempo Audrey Niffenegger, 2005 (Grijalbo)

Una novela que invita a pensar en la perdurabilidad del amor y el paso del tiempo, en la emoción irrepetible de las primeras sensaciones, tanto en una relación como en la vida.

Y teniendo en cuenta que el protagonista viaja en el tiempo de forma involuntaria va a ser que además de una novela de amor también es de ciencia ficción.

-Cazadores de luz Nicolás Casariego, 2005 (Destino)

Nicolás Casariego urde una trama que parte de un mundo por venir para poner en tela de juicio el rumbo de nuestro presente y nos ofrece el retrato de una realidad imaginaria cuyos valores no distan demasiado de los que rigen en nuestros días.

Un bla bla mareante, mucho más corto decir que es una novela de ciencia ficción sobre el capitalismo del futuro.

-La señorita Smila Peter Hoeg, 1997 (Tusquets)

Peter Hoeg nos embarca en una aventura fascinante, tan inolvidable como la propia protagonista.

Si además leemos la sinopsis parece un policíaco, lo malo es que al final aparecen unos gusanos extraterrestres que han llegado a la Tierra en un meteorito que, cierto es, son de lo más fascinante e inolvidable.

-Nunca me abandones Kazuo Ishiguro, 2005 (Anagrama)

Y el lector de esta espléndida, minuciosamente construida novela, utopía gótica, fábula (in)moral, peculiar ficción científica con ecos de Blade Runner y Soylent Green …

¡Joder! Mira que este se pone pedante. Lo de utopía gótica me parece de lo más original, ficción científica es el eufemismo preferido de los editores para decir ciencia ficción pero lo que ya es de traca es citar dos películas de culto y en idioma original (Soylent Green aquí se estrenó como “Cuando el destino nos alcance”), lo que sea en vez de decir “¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas?” de Philip K. Dick y “¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!” de Harry Harrison. Por cierto, esta novela va de clones y aún me pregunto que coño tiene que ver con las pelis antes citadas.

-La verdadera historia del último rey socialista Roy Lewis, 1994 (Anaya & Mario Muchnick)

Y si las cosas hubieran sucedido de otra manera? ¿Y si en un momento crucial hubieran tomado otro curso? Preguntas que todo ser con uso de razón se plantea, cada vez que se toca el tema de esa materia impalpable llamada Historia.

Y que suele dar lugar a una ucronía, un sub-género típico de la ciencia ficción.

-Las crisálidas John Wyndham, 1976 (Guadarrama)

Con un concepto modificado de lo que usualmente se llama ciencia ficción…

Teniendo en cuenta que el argumento gira alrededor de un mundo post-apocalipsis atómico con niños mutantes por todos lados aún me pregunto donde esta la modificación…

-La muerte de la hierba John Christopher, 1976 (Guadarrama)

Su poder de convicción le viene de que la acción tiene lugar, no en un hipotético y lejano futuro, sino en el presente.

¡Ah! Claro, que si pasa en el presente no es ciencia ficción, pues nada a esperar que el fin del mundo por una mutación vírica de un arma biológica estalle ya, a ser posible el lunes que así no voy a trabajar.

-La posibilidad de una isla Michel Houellebecq, 2005 (Alfaguara)

Temas filosóficos, sociales, políticos y científicos, clonación y sexo, juventud y vejez, violencia y deseo…

Que si se hubiesen tratado de otra manera nos hubieran dado una novela realista o un thriller pero dado que están narrados por neohumanos en un futuro después del fin de Homo Sapiens igual podríamos decir que es ciencia ficción y todo.

-Ensayo sobre la ceguera José Saramago, 2003 (Alfaguara)

El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver.

Pues si, me encanta esa frase del cruce entre literatura y sabiduría, voy a apuntarla como otra posible definición de ciencia ficción.

-Memorias de una superviviente Doris Lessing, 1987 (Salvat)

Con este libro Doris Lessing afirma haber escrito su autobiografía. Al filo de la ciencia ficción, con una pesimista óptica del futuro, la narración alcanza valores simbólicos.

Lo de al filo de la ciencia ficción me lo van a tener que explicar, más al filo y se corta: fin del mundo, animales diseñados genéticamente…

-El hombre de toque mágico Stephen Vizinczey, 1994 (Seix Barral)

La nueva novela de Stephen Vizinczey, es un apólogo moral en la mejor tradición del género desde Swift.

Bueno, no todos los apólogos morales son ciencia ficción, ni toda la ciencia ficción apólogos morales pero como en este libro hay un extraterrestre que otorga un poder increíble a un sencillo mortal igual hay que crear un nuevo sub-género: ciencia ficción moral, o algo así.

-La nube púrpura M. P. Shiel, 1986 (Seix Barral)

A la vez novela de aventuras en la tradición de Poe y Stevenson, novela de ficción científica y fabulación alegórica y visionaria.

La vieja ficción científica vuelve a asomar su cara, lo de colocar como ejemplo a señores tan serios y aceptados como Stevenson y Poe tampoco es nada original. Por cierto, que la primera edición en español de esta novela la publicó Nebulae en su 1ª Época, eso si, sin complejos, la colección ponía claramente ciencia ficción en sus portadas.

-Ariel John M. Bickham, 1986 (Planeta)

Esta apasionante novela es a la vez un relato de intriga y una gran historia de amor.

Como trata sobre los intento por crear Inteligencia Artificial también podríamos decir que es ciencia ficción ¿no?

-El viento del Sol Arthur C. Clarke, 1981 (Alianza)

Los principales jalones científicos y tecnológicos de la década de los 60 están reflejados en estos 18 relatos.

Los 60 debieron de ser la bomba, sobre todo si en ellos tuvieron lugar carreras entre naves espaciales solares como las que describe el relato que da título al libro.

-Cuentos de la Taberna del Ciervo Blanco Arthur C. Clarke, 1985 (Alianza)

Todos los relatos – basados en su mayoría en la extrapolación hasta el absurdo de las posibilidades tecnológicas que encierra el conocimiento científico contemporáneo – se hallan animados por una lógica disparatada que los hace convincentes precisamente por ser inverosímiles.

La frase que hay entre guiones es uno de los mejores, y más largos, eufemismos para ciencia ficción que he encontrado en mi vida.

-Eden Stanislaw Lem, 1991 (Alianza)

Un relato que desborda fantasía y en el que Lem hace gala una vez más de su capacidad fabuladora y su dominio de los recursos literarios.

Curiosa capacidad fabuladora la suya que nos sitúa en la primera expedición humana a otro planeta, vamos, ni Esopo.

-Juegos de Capricornio Robert Silverberg, 1979 (Caralt)

Robert Silverberg, especialista en arqueología, graduado por la Columbia University, presidente de la Science Fiction Writers of America, aporta al género de ficción científica elementos que proceden tanto de su formación universitaria como de su espíritu lúdico.

Decir que Silverberg es arqueólogo es como mencionar que Asimov es químico o Torres Quesada pastelero, una parida que en bien poco ayuda a entender mejor su obra pero eso si, queda de lo más culto (bueno, quizás lo de pastelero no tanto). Atentos a la finura de no traducir Escritores americanos de ciencia ficción para no asustar al lector, una chapuza si tenemos en cuenta que esta edición es un retapado de la colección de ciencia fricción de Caralt y en la primera página aparece el odiado nombre en letras bien gordas.

-Una canción para Lya George R. R. Martín, 1982 (Caralt)

Éstas y otras historias definen el mundo futuro de George R. R. Martín, complejo, ingenioso, profético pero intensamente real.

Mundo futuro = ciencia ficción, diccionario de español-fandom, fandom-español.

-Milenio Ben Bova, 1978 (Javier Vergara)

El tema de la novela es el aterrador mundo del futuro.

Más de lo anterior.

-Corte de corteza Daniel Sueiro, 1969 (Argos Vergara)

Novela solo de aparentemente anticipación puesto que su estructura argumental no es sino el pretexto para ofrecer la más ácida y despiadada visión de la sociedad contemporánea.

Anticipación es otro eufemismo editorial para ciencia ficción pero este editor es tan fino que va más allá y riza el rizo añadiendo el adverbio aparentemente. Por cierto, que, iluso de mi, yo siempre había pensado que la ciencia ficción de calidad era la que servía para echar vistazos ácidos y despiadados de la sociedad actual, despistado que es uno.

-Quizá nos lleve el viento al infinito Gonzalo Torrente Ballester, 1984 (Plaza Janés)

Espionaje-ficción, aventura-ficción… e incluso filosofía-ficción en esta novela en la que el lector va de sorpresa en sorpresa.

Este es mi preferido, el editor habría escrito lo que sea-ficción con tal de no mezclar al sagrado Torrente Ballester en la ciencia-ficción, patético.

-La nave Tomás Salvador, 1974 (Plaza Janés)

¿Qué es LA NAVE? Literariamente una novela de fantasía-científica, formalmente la anticipación de algo que muy bien podría suceder.

Una anticipación del caso anterior, la colección Reno era seria, Tomás Salvador era serio pero la ciencia ficción no lo era así que nos inventamos la fantasía-científica y tan contentos. Eso si, teniendo en cuenta que el libro va de naves generacionales, el optimismo del editor sobre su cercanía es alucinante.

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